
Fuente: Hispania_roads.svg
La construcción de la calzada se llevaba a cabo excavando una trinchera de más de un metro de profundidad. Se dividía en cuatro capas: statumen, rudus, nucleus y pavimentum. Esta última, era la calzada propiamente dicha. Piedras de diorita. El centro de la calzada estaba más alto que los laterales para evitar que la lluvia la inundase. En Mérida, quedan muchos restos de calzada romana: interior de la Alcazaba Árabe, calle Santa Eulalia, Museo Nacional. En la siguiente fotografía, podemos observar un tramo de una calzada secundaria romana.

Este tramo de calzada, salía de una puerta secundaría de la colonia y con otra que se dirigía hacía Corduba.
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